Querido amigo, por donde empezar... Compañero que tantos años hace que está conmigo. Momentos buenos y momentos malos, de eso trata la amistad, ¿no? Recuerdo el día en el que apareciste en mi vida, desde entonces siempre hemos sido uña y carne. Inseparables en todo momento. Gracias por alegrarme los días, por darme todo tu cariño cuando más lo necesito, por esa alegría que desprendes que hace que saque la mejor parte de mí. Gracias amigo fiel porque desde que llegaste todo tiene un sentido diferente. Porque el amor no es sólo besos y abrazos, el amor es amistad, la que tú me demuestras día a día. Sé que nunca podrás llegar a entender esta carta, pero intentaré que comprendas lo importante que eres para mí, al igual que tú me haces entender muchas cosas sin tener un mismo lenguaje. Me has enseñado tantos valores que a algunos les faltan... A las personas nos cuesta pensar en los demás, siempre es un continuo por mí y para mí. Dicen que todos las mascotas se parecen a sus dueños, per...